En otro lugar (etiqueta Sintaxis), se ha indicado que las oraciones o proposiciones subordinadas desempeñan una función sintáctica dentro de la principal. Si esta función es propia de un nombre, reciben el nombre de "sustantivas"; si propia de un adjetivo, "adjetivas"; si propia de un adverbio, "adverbiales". Por tanto, hay tres tipos de oraciones subordinadas: sustantivas, adjetivas (o de relativo) y adverbiales.
Sustantivas
Una oración subordinada sustantiva equivale a un sustantivo. En el caso siguiente:
Me gusta tu puntualidad
"tu puntualidad" es el sujeto. Si sustituimos este SN por una oración ("que seas puntual"), la función que desempeñe dicha proposición no cambiará: seguirá siendo el sujeto. Además, como equivale a un SN, podemos sustituirla por un pronombre como "eso":
Me gusta tu puntualidad: me gusta eso.
Lo cual permite identificar dicha proposición como sustantiva. En este caso, se trata de una subordinada sustantiva en función de sujeto. Ahora bien, existen otras clases de proposiciones subordinadas sustantivas, según la función que desempeñen: complemento directo (CD), complemento indirecto (CI), complemento de régimen (CR), complemento del nombre (CN), complemento del adjetivo (CAdj) y complemento del adverbio (CAdv). Ejemplos respectivos:
Me disgusta que no estudies
Quiero que vayas a la universidad
Dedica demasiado tiempo a ir en bicicleta
No se acuerda de dónde dejó la cartera
Tengo la esperanza de que aprobarás
Está contento de que todo saliera bien
Ha estado cerca de que lo atropellaran.
En el primer ejemplo, aparece una estructura típica de este tipo de proposiciones: CI + verbo "anímico" + sujeto. Llamamos verbos "anímicos" a aquellos que expresan un estado de ánimo ("gustar", "encantar", "molestar"...). Así:
Tercer ejemplo. Como es sabido, el CI puede ser sustituido por el pronombre le o les. En
Adjetivas
Me (CI) disgusta (V. "anímico") que no estudies (sujeto).
En el segundo caso, recuérdese que el CD se puede sustituir por los pronombres la, las, lo, los. De este modo, la subordinada sustantiva CD puede ser sustituida por el pronombre lo:
Quiero que vayas a la universidad (lo quiero).
Dedica demasiado tiempo a ir en bicicleta,
obsérvese que "a ir en bicicleta" puede sustituirse por "le":
Le dedica demasiado tiempo.
En cuanto al CR, téngase en cuenta que puede ser sustituido por el pronombre "ello" o "eso" precedido por la preposición que exige el verbo. De este modo,
No se acuerda de dónde dejó la cartera
No se acuerda de eso.
Quinto ejemplo:
Tengo la esperanza de que aprobarás.
La subordinada sustantiva ("de que aprobarás") complementa a un sustantivo ("esperanza"). Es, por tanto, un CN.
Veamos el penúltimo caso:
Está contento de que todo saliera bien.
El Sprep que contiene a la subordinada sustantiva ("De que todo saliera bien") complementa a un adjetivo: "contento".
En el último ejemplo
En el último ejemplo
Ha estado cerca de que lo atropellaran,
observamos que el Sprep que contiene la subordinada sustantiva ("de que lo atropellaran") complementa a un adverbio: "cerca".
Adjetivas
Aunque existen subordinadas adjetivas "de participio", aquí solo vamos a tratar de las subordinadas de relativo; es decir, aquellas que van introducidas por un pronombre relativo (que, quien, cual... además de sus variantes de género y número), el determinativo cuyo y los adverbios relativos cuando, donde, como. El relativo sustituye a un nombre, que es denominado "antecedente". Las proposiciones adjetivas desempeñan funciones propias del adjetivo: CN, atributo...
En
Veamos ahora esta oración:
En
La novela que logró el premio ya ha sido publicada,
observamos que la subordinada adjetiva va introducida por un pronombre relativo; equivale a un adjetivo ("premiada") y complementa al nombre "novela". Por tanto, desempeña la función de CN. El relativo "que" no solo sirve de nexo, sino que desempeña una función sintáctica; en este caso, sujeto. La razón es la siguiente: sustituimos "que" por su antecedente ("la novela"):
La novela que (=la novela) logró el premio...
y obtenemos el resultado:
la novela logró el premio,
donde "la novela" es el sujeto. Veamos ahora esta oración:
La pluma que me regalaste se ha estropeado.
La subordinada "que me regalaste" equivale a "regalada". Ahora bien, ¿qué función desempeña el relativo? Hagamos la misma prueba y sustituyamos el relativo por su antecedente:
La pluma que (=la pluma) me regalaste...
El resultado es:
la pluma me regalaste.
Observamos que el sujeto, que está omitido, es "tú" y "la pluma" es CD (la regalaste). Por tanto, "que" es CD.
Existen dos tipos de proposiciones subordinadas de relativo: especificativas y explicativas. Las primeras restringen, delimitan y reducen la referencia al antecedente; especifican a qué parte nos referimos de la realidad designada por el nombre:
Véase la diferencia con:
Deja en la lavadora la ropa que está sucia.
Es evidente que únicamente hemos de poner en la lavadora la ropa que está sucia. Por tanto, especificamos y reducimos la referencia al antecedente, puesto que hay ropa limpia que no debemos introducir en la lavadora. Véase la diferencia con:
Deja en la lavadora la ropa, que está sucia.
Aquí no existe restricción alguna en la referencia al antecedente: toda la ropa está sucia. Únicamente, se explica o aclara algo. Téngase en cuenta, finalmente, que las explicativas van entre pausas.
Adverbiales
Las
oraciones subordinadas adverbiales expresan las circunstancias en que se produce
la acción que indica el verbo; desempeñan una función sintáctica que es propia
del sintagma adverbial (complemento circunstancial). Por tanto, pueden ser sustituidas
por adverbios en esa función. Según el significado que expresen, han sido
clasificadas tradicionalmente en los grupos siguientes: comparativas, consecutivas, de lugar, de tiempo, de modo, causales, finales,
condicionales y concesivas. Ahora bien, las dos primeras constituyen un
tipo especial de subordinadas, ya que no desempeñan la función de CC; en
realidad, complementan a un cuantificador.
Véanse los ejemplos:
Llovió tanto como suponíamos.
Llovió tanto que no salí de
casa.
En ambos casos, la subordinada depende de un cuantificador
(“tanto”). En el primer ejemplo, existe una comparación entre lo que ha llovido
y lo que nosotros suponíamos. En el segundo, se expresa la consecuencia de que
haya llovido mucho.
Téngase
en cuenta que, en ninguno de los dos casos, la oración subordinada depende del
verbo principal, sino que complementa al cuantificador
(tanto), que en este caso es un adverbio de
cantidad (tanto=hasta tal punto, tal cantidad).
1) Subordinadas comparativas
Establecen una comparación y desempeñan la función
sintáctica de complemento de un cuantificador.
Es frecuente que se omitan en la subordinada elementos idénticos a otros que
aparecen anteriormente:
A Paco
le gusta el mus tanto como a mí.
En la subordinada (“como a
mí”), se han omitido el verbo (“gusta”), el pronombre (“me”) y el sintagma (“el
mus”). Si no se hubiera excluido ningún elemento, la oración compuesta habría
sido:
A Paco
le gusta el mus tanto como me gusta el mus a
mí.
Según
el significado, clasificamos a las comparativas en tres grupos: de
superioridad, de igualdad y de inferioridad:
Manuel
confía más en su madre que en su padre.
Veo la
televisión tanto como tú.
Raquel
tiene menos ganas de trabajar que el año pasado.
2) Subordinadas consecutivas
Expresan la consecuencia de la
acción que indica el verbo principal. El elemento cuantificador puede depender
de un sustantivo, un adjetivo, un adverbio o un verbo:
Tiene
tanta actividad que no descansa un momento.
Estoy
tan agotado que me voy a la cama.
Iba tan
deprisa que no la vi.
Nevó
tanto que se atascaron las carreteras.
3) Subordinadas
adverbiales de lugar: señalan el lugar donde se desarrolla la acción
indicada por el verbo. Pueden ser sustituidas por adverbios de lugar (“aquí”, “allí”…).
El nexo que las introduce es “donde”, precedido o no de preposición:
Pedro
acampó donde pudo
(donde pudo: allí).
4) Subordinadas
adverbiales de tiempo: indican una circunstancia temporal. Pueden ser
sustituidas por un adverbio de tiempo (“entonces”, “ahora”…). Van introducidas
por las conjunciones “cuando”, “mientras” y por locuciones (“una vez que”,
“antes que”…):
El
suceso ocurrió cuando
paseaba por el parque (cuando
paseaba por el parque: entonces).
5) Subordinadas
adverbiales de modo: expresan un significado circunstancial modal.
Pueden ser sustituidas por adverbios o expresiones adverbiales (“así”, “de esta
manera”…). Principalmente, van introducidas por las conjunciones “como” y
“según”; también por locuciones (“tal y como”):
Pedro
colocaba las mesas como le habían ordenado (como le habían ordenado: de esta manera).
6) Subordinadas
causales:
expresan las circunstancias que motivan la acción indicada por el verbo. No
pueden ser sustituidas por adverbios. Son adverbiales impropias. Los nexos
principales son: “porque”, “pues”, “ya que”…
No llegué
a tiempo, ya que
perdí el tren.
7) Subordinadas
finales:
expresan la finalidad de la acción que indica el verbo principal. Nexos: “para
que”, “ a fin de que”…
Mi
vecino llamó al electricista para que arreglase la luz.
8) Subordinadas
condicionales: aportan un significado de condición o hipótesis. Nexo
principal: “si”.
Si estudiaras más, aprobarías.
9) Subordinadas
concesivas: exponen una objeción (discrepancia) a la idea que expresa
la oración principal, pero no impiden su cumplimiento. Nexo habitual: “aunque”:
Aunque se lo repito diariamente, mis hijos no me hacen
caso.