martes, 28 de febrero de 2012

Oraciones subordinadas

Subordinación

   En otro lugar (etiqueta Sintaxis), se ha indicado que las oraciones o proposiciones subordinadas desempeñan una función sintáctica dentro de la principal. Si esta función es propia de un nombre, reciben el nombre de "sustantivas"; si propia de un adjetivo, "adjetivas"; si propia de un adverbio, "adverbiales". Por tanto, hay tres tipos de oraciones subordinadas: sustantivas, adjetivas (o de relativo) y adverbiales.
Sustantivas
   Una oración subordinada sustantiva equivale a un sustantivo. En el caso siguiente:
Me gusta tu puntualidad 
"tu puntualidad" es el sujeto. Si sustituimos este SN por una oración ("que seas puntual"), la función que desempeñe dicha proposición no cambiará: seguirá siendo el sujeto. Además, como equivale a un SN, podemos sustituirla por un pronombre como "eso":
Me gusta tu puntualidad: me gusta eso. 
 Lo cual permite identificar dicha proposición como sustantiva. En este caso, se trata de una subordinada sustantiva en función de sujeto. Ahora bien, existen otras clases de proposiciones subordinadas sustantivas, según la función que desempeñen: complemento directo (CD), complemento indirecto (CI), complemento de régimen (CR), complemento del nombre (CN), complemento del adjetivo (CAdj) y complemento del adverbio (CAdv). Ejemplos respectivos:
Me disgusta que no estudies
Quiero que vayas a la universidad
Dedica demasiado tiempo a ir en bicicleta
No se acuerda de dónde dejó la cartera
Tengo la esperanza de que aprobarás
Está contento de que todo saliera bien
Ha estado cerca de que lo atropellaran.

   En el primer ejemplo, aparece una estructura típica de este tipo de proposiciones: CI + verbo "anímico" + sujeto. Llamamos verbos "anímicos" a aquellos que expresan un estado de ánimo ("gustar", "encantar", "molestar"...). Así:
Me (CI) disgusta (V. "anímico") que no estudies (sujeto).
   En el segundo caso, recuérdese que el CD se puede sustituir por los pronombres la, las, lo, los. De este modo, la subordinada sustantiva CD puede ser sustituida por el pronombre lo:
Quiero que vayas a la universidad (lo quiero).
   Tercer ejemplo. Como es sabido, el CI puede ser sustituido por el pronombre le o les. En
Dedica demasiado tiempo a ir en bicicleta,
obsérvese que "a ir en bicicleta" puede sustituirse por "le":
Le dedica demasiado tiempo.
   En cuanto al CR, téngase en cuenta que puede ser sustituido por el pronombre "ello" o "eso" precedido por la preposición que exige el verbo. De este modo,
No se acuerda de dónde dejó la cartera
No se acuerda de eso.
Quinto ejemplo:
Tengo la esperanza de que aprobarás.
La subordinada sustantiva ("de que aprobarás") complementa a un sustantivo ("esperanza"). Es, por tanto, un CN.
   Veamos el penúltimo caso: 
Está contento de que todo saliera bien.
El Sprep que contiene a la subordinada sustantiva ("De que todo saliera bien") complementa a un adjetivo: "contento".
   En el último ejemplo
Ha estado cerca de que lo atropellaran,
observamos que el Sprep que contiene la subordinada sustantiva ("de que lo atropellaran") complementa a un adverbio: "cerca".

Adjetivas

   Aunque existen subordinadas adjetivas "de participio", aquí solo vamos a tratar de las subordinadas de relativo; es decir, aquellas que van introducidas por un pronombre relativo (que, quien, cual... además de sus variantes de género y número), el determinativo cuyo y los adverbios relativos cuando, donde, como. El relativo sustituye a un nombre, que es denominado "antecedente". Las proposiciones adjetivas desempeñan funciones propias del adjetivo: CN, atributo...
   En
La novela que logró el premio ya ha sido publicada,
observamos que la subordinada adjetiva va introducida por un pronombre relativo; equivale a un adjetivo ("premiada") y complementa al nombre "novela". Por tanto, desempeña la función de CN. El relativo "que" no solo sirve de nexo, sino que desempeña una función sintáctica; en este caso, sujeto. La razón es la siguiente: sustituimos "que" por su antecedente ("la novela"):
La novela que (=la novela) logró el premio...
y obtenemos el resultado:
la novela logró el premio,
donde "la novela" es el sujeto.
   Veamos ahora esta oración:
La pluma que me regalaste se ha estropeado.
La subordinada "que me regalaste" equivale a "regalada". Ahora bien, ¿qué función desempeña el relativo? Hagamos la misma prueba y sustituyamos el relativo por su antecedente:
La pluma que (=la pluma) me regalaste...
El resultado es:
la pluma me regalaste.
Observamos que el sujeto, que está omitido, es "tú" y "la pluma" es CD (la regalaste). Por tanto, "que" es CD.
   Existen dos tipos de proposiciones subordinadas de relativo: especificativas y explicativas. Las primeras restringen, delimitan y reducen la referencia al antecedente; especifican a qué parte nos referimos de la realidad designada por el nombre:
Deja en la lavadora la ropa que está sucia.
Es evidente que únicamente hemos de poner en la lavadora la ropa que está sucia. Por tanto, especificamos y reducimos la referencia al antecedente, puesto que hay ropa limpia que no debemos introducir en la lavadora.
   Véase la diferencia con:
Deja en la lavadora la ropa, que está sucia.
Aquí no existe restricción alguna en la referencia al antecedente: toda la ropa está sucia. Únicamente, se explica o aclara algo. Téngase en cuenta, finalmente, que las explicativas van entre pausas.
Adverbiales
 
Las oraciones subordinadas adverbiales expresan las circunstancias en que se produce la acción que indica el verbo; desempeñan una función sintáctica que es propia del sintagma adverbial (complemento circunstancial). Por tanto, pueden ser sustituidas por adverbios en esa función. Según el significado que expresen, han sido clasificadas tradicionalmente en los grupos siguientes: comparativas, consecutivas, de lugar, de tiempo, de modo, causales, finales, condicionales y concesivas. Ahora bien, las dos primeras constituyen un tipo especial de subordinadas, ya que no desempeñan la función de CC; en realidad, complementan a un cuantificador. Véanse los ejemplos:
Llovió tanto como suponíamos.
Llovió tanto que no salí de casa.
En ambos casos, la subordinada depende de un cuantificador (“tanto”). En el primer ejemplo, existe una comparación entre lo que ha llovido y lo que nosotros suponíamos. En el segundo, se expresa la consecuencia de que haya llovido mucho.
Téngase en cuenta que, en ninguno de los dos casos, la oración subordinada depende del verbo principal, sino que complementa al cuantificador (tanto), que en este caso es un adverbio de cantidad (tanto=hasta tal punto, tal cantidad).
1) Subordinadas comparativas
            Establecen una comparación y desempeñan la función sintáctica de complemento de un cuantificador. Es frecuente que se omitan en la subordinada elementos idénticos a otros que aparecen anteriormente:
A Paco le gusta el mus tanto como a mí.
En la subordinada (“como a mí”), se han omitido el verbo (“gusta”), el pronombre (“me”) y el sintagma (“el mus”). Si no se hubiera excluido ningún elemento, la oración compuesta habría sido:
A Paco le gusta el mus tanto como me gusta el mus a mí.
Según el significado, clasificamos a las comparativas en tres grupos: de superioridad, de igualdad y de inferioridad:
Manuel confía más en su madre que en su padre.
Veo la televisión tanto como tú.
Raquel tiene menos ganas de trabajar que el año pasado.
2) Subordinadas consecutivas
Expresan la consecuencia de la acción que indica el verbo principal. El elemento cuantificador puede depender de un sustantivo, un adjetivo, un adverbio o un verbo:
Tiene tanta actividad que no descansa un momento.
Estoy tan agotado que me voy a la cama.
Iba tan deprisa que no la vi.
Nevó tanto que se atascaron las carreteras.
3) Subordinadas adverbiales de lugar: señalan el lugar donde se desarrolla la acción indicada por el verbo. Pueden ser sustituidas por adverbios de lugar (“aquí”, “allí”…). El nexo que las introduce es “donde”, precedido o no de preposición:
Pedro acampó donde pudo (donde pudo: allí).
4) Subordinadas adverbiales de tiempo: indican una circunstancia temporal. Pueden ser sustituidas por un adverbio de tiempo (“entonces”, “ahora”…). Van introducidas por las conjunciones “cuando”, “mientras” y por locuciones (“una vez que”, “antes que”…):
El suceso ocurrió cuando paseaba por el parque (cuando paseaba por el parque: entonces).
5) Subordinadas adverbiales de modo: expresan un significado circunstancial modal. Pueden ser sustituidas por adverbios o expresiones adverbiales (“así”, “de esta manera”…). Principalmente, van introducidas por las conjunciones “como” y “según”; también por locuciones (“tal y como”):
Pedro colocaba las mesas como le habían ordenado (como le habían ordenado: de esta manera).
6) Subordinadas causales: expresan las circunstancias que motivan la acción indicada por el verbo. No pueden ser sustituidas por adverbios. Son adverbiales impropias. Los nexos principales son: “porque”, “pues”, “ya que”…
No llegué a tiempo, ya que perdí el tren.
7) Subordinadas finales: expresan la finalidad de la acción que indica el verbo principal. Nexos: “para que”, “ a fin de que”…
Mi vecino llamó al electricista para que arreglase la luz.
8) Subordinadas condicionales: aportan un significado de condición o hipótesis. Nexo principal: “si”.
Si estudiaras más, aprobarías.
9) Subordinadas concesivas: exponen una objeción (discrepancia) a la idea que expresa la oración principal, pero no impiden su cumplimiento. Nexo habitual: “aunque”:
Aunque se lo repito diariamente, mis hijos no me hacen caso.

6 comentarios:

  1. cuál es la pregunta que se formula o por qué se sustituye cuando es sustantiva de complemento de régimen??

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    1. El CR puede ser sustituido por el pronombre "ello" o "eso" precedido por la preposición que exige el verbo. En el ejemplo citado ("No se acuerda de dónde dejó la cartera"), el CR puede ser sustitudo por "No se acuerda "DE ESO".

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  2. En el quinto ejemplo:

    "Tengo la esperanza de que aprobarás" usted pone que el sintagma preposicional es complemento del nombre, pero, ¿puede ser también Complemento de Régimen? Porque "de que aprobarás" se puede sustituir por "eso"

    "Tengo la esperanza de eso"



    Yasmina Cherki

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    1. El complemento de régimen (CR), también denominado “suplemento”, es un complemento verbal que va introducido por una preposición que exige el verbo. Ejemplos: “pensar en”, “soñar con”… Es decir, el verbo se construye necesariamente con una preposición: “Hablan de política”. Obsérvese que la preposición complementa al verbo. En cambio, en “Tengo la esperanza de que aprobarás”, la oración subordinada no complementa a un verbo, sino a un sustantivo (“esperanza”). Por tanto, se trata de una oración subordinada sustantiva que complementa a un nombre (CN).

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  3. No entiendo muy bien cuándo diferenciar las Subordinadas Sustantivas con función Sujeto.

    En el ejemplo de:

    "Me disgusta que no estudies"

    ¿Por qué "que no estudies" hace función de Sujeto?

    Porque el sujeto es omitido, pero ¿de qué verbo saco el sujeto?
    Podría ser de "me disgusta": sujeto omitido: YO

    o de "estudies": Sujeto omitido: TÚ

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    1. Las oraciones subordinadas sustantivas equivalen sintácticamente a un sintagma nominal (SN). Por eso, pueden ser sustituidas por un pronombre como “eso” o “ello”. Dicha sustitución permite identificar una oración subordinada como sustantiva. En “Me disgusta que no estudies”, sustituimos la subordinada (“que no estudies”) por “eso”: “Me disgusta eso”. Como el sujeto concuerda con el verbo en número y persona, cambiamos de número “eso” y obtenemos “esas cosas” (por ejemplo). Si es sujeto, el verbo tendrá que cambiar de número, lo que ocurre en efecto: “Me disgustan esas cosas”. Por tanto, la subordinada sustantiva (que no estudies” desempeña la función de sujeto de “Me disgusta” (para más información, véanse los apartados dedicados al sujeto, al predicado y a la concordancia).

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