jueves, 29 de marzo de 2012

Textos




1. Antonio Ros de Olano

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Ros de Olano (1808-1886)

El penado
 –¡Ay del ay que al alma llega!.
Por matar a una mujer
incurrí en la última pena;
mas trocó el rey la condena,
y mi vida es padecer
amarrado a una cadena…
–¡Ay del ay que al alma llega!
Me quitó el juez mi caballo;
el alguacil, la vihuela.
Me quitaron lo que callo…
¡Regalo de ella, y no hallo
memoria que más me duela!
–¡Ay del ay que al alma llega!
¡Camposanto de Jerez,
si ella en ti resucitara
y a mí me soltase el juez,
la mataría otra vez,
antes de verle la cara!
–¡Ay del ay que al alma llega,
por matar a una mujer!


2. Gustavo Adolfo Bécquer

Bécquer (1836-1870)
 
 Saeta que voladora
cruza, arrojada al azar,
sin adivinarse dónde
temblando se clavará;

hoja que del árbol seca
arrebata el vendaval,
sin que nadie acierte el surco
donde a caer volverá;

gigante ola que el viento
riza y empuja en el mar,
y rueda y pasa, y no sabe
qué playas buscando va;

luz que en cercos temblorosos
brilla, próxima a expirar,
ignorándose cuál de ellos
el último brillará;

eso soy yo, que al acaso
cruzo el mundo, sin pensar
de dónde vengo ni a dónde
mis pasos me llevarán.

3. Rosalía de Castro
(1837-1885) 
 Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros

            Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros,
ni la onda con sus rumores, ni con su brillo los astros.
Lo dicen, pero no es cierto, pues siempre, cuando yo paso,
de mí murmuran y exclaman:
            –Ahí va la loca, soñando
con la eterna primavera de la vida y de los campos,
y ya bien pronto, bien pronto, tendrá los cabellos canos,
y ve temblando, aterida, que cubre la escarcha el prado.
            –Hay canas en mi cabeza; hay en los prados escarcha;
mas yo prosigo soñando, pobre, incurable sonámbula,
con la eterna primavera de la vida que se apaga
y la perenne frescura de los campos y las almas,
aunque los unos se agostan y aunque las otras se abrasan.
            ¡Astros y fuentes y flores!, no murmuréis de mis sueños:
sin ellos, ¿cómo admiraros ni cómo vivir sin ellos?


4. Benito Pérez Galdós


1843-1920
          
  Tristana

            El problema de mi vida me anonada más cuanto más pienso en él. Quiero ser algo en el mundo, cultivar un arte, vivir de mí misma. El desaliento me abruma. ¿Será verdad, Dios mío, que pretendo un imposible? Quiero tener una profesión, y no sirvo para nada, ni sé nada de cosa alguna. Esto es horrendo.
            Aspiro a no depender de nadie ni del hombre que adoro. No quiero ser su manceba, tipo innoble, la hembra que mantienen algunos individuos para que les divierta, como un perro de caza; ni tampoco que el hombre de mis ilusiones se me convierta en marido. No veo la felicidad en el matrimonio. Quiero, para expresarlo a mi manera, estar casada conmigo misma, y ser mi propia cabeza de familia. No sabré amar por obligación; solo en la libertad comprendo mi fe constante y mi adhesión sin límites. Protesto, me da la gana de protestar contra los hombres, que se han cogido todo el mundo por suyo, y no nos han dejado a nosotras más que las veredas estrechitas por donde ellos no saben andar.


.

5. Rubén Darío
1867-1916


Es algo formidable que vio la vieja raza:
robusto tronco de árbol al hombro de un campeón
salvaje y aguerrido, cuya fornida maza
blandiera el brazo de Hércules o el brazo de Sansón.

Por casco sus cabellos, su pecho por coraza,
pudiera tal guerrero, de Arauco en la región,
lancero de los bosques, Nemrod que todo caza,
desjarretar un toro o estrangular un león.

Anduvo, anduvo, anduvo. Le vio la luz del día,
le vio la tarde pálida, le vio la noche fría,
y siempre el tronco de árbol a cuestas del titán.

"El Toqui, el Toqui", clama la conmovida casta.
Anduvo, anduvo, anduvo. La aurora dijo: "Basta",
e irguiose la alta frente del gran Caupolicán.


 
Lo fatal

Dichoso el árbol que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror…
y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por

lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,

¡y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos!...

viernes, 23 de marzo de 2012

   Sintaxis

   Esta parte del blog está dedicada al análisis sintáctico. Por tanto, intentaremos aproximarnos a algunas claves que son necesarias para ordenar y unir correctamente las frases.
   Es preciso no confundir la categoría gramatical de un elemento lingüístico con la función sintáctica que desempeña. Por ejemplo, si se pregunta a qué categoría gramatical pertenece la palabra "El" en
El niño juega en el jardín
diremos que se trata de un artículo determinado. Sin embargo, si se pregunta la función sintáctica que desempeña, diremos que es un determinante (Det) de "Niño".
La palabra “sintaxis” procede del latín syntaxis, que significa “con orden”. Es una parte de la gramática que enseña a coordinar y unir las palabras para formar las oraciones y expresar conceptos. Las oraciones pueden ser simples o compuestas.
Veamos diferentes tipos de oraciones simples:
Asturias existe (intransitiva, enunciativa, afirmativa). Es intransitiva porque carece de complemento directo (C.D.).
En España, hay cuatro lenguas y varios dialectos (impersonal, transitiva, enunciativa, afirmativa). Es transitiva, porque tiene C.D.; es impersonal, porque carece de sujeto.
Debemos la bombilla eléctrica a Edison (transitiva, enunciativa, afirmativa).
Plutón fue descubierto en 1930 (pasiva, enunciativa, afirmativa).
Conócete a ti mismo (transitiva, enunciativa, afirmativa).
En boca cerrada no entran moscas (intransitiva, enunciativa).
Atenas fue destruida por los persas (pasiva, enunciativa, afirmativa).


Clasificación de las oraciones según el predicado


El verbo es el núcleo del sintagma verbal. Por eso, determina si el sujeto está omitido o explícito, si hay atributo, si necesita un complemento para funcionar plenamente (CD), si no admite ningún sintagma en función de sujeto (oraciones impersonales), etc. En el caso de las oraciones impersonales, hay dos tipos:
1) de verbos meteorológicos (llover, nevar, granizar...)
Nieva en la sierra
2de verbos impersonales gramaticales que estén construidos en tercera persona de singular:
Hace buen tiempo.
Hubo un problema en el aula.
Es temprano.

Ténganse en cuenta las siguientes observaciones: 
1) los verbos meteorológicos pudieran tener significado metafórico ("me llovieron críticas"), en cuyo caso dejarían de ser impersonales (sujeto: "críticas").
2) Hacer es impersonal cuando cuando va seguido de un sintagma que se refiere al tiempo o al clima (buen tiempo);
3) haber es impersonal cuando aparece de modo independiente (esto es, no forma parte de una perífrasis ni es auxiliar). En los ejemplos citados arriba, buen tiempo y un problema son CD (Hace buen tiempo: lo hace; hubo un problema: lo hubo).
4) En el último caso, temprano es atributo (Es temprano: lo es).
Según la estructura del predicado, clasificamos las oraciones en dos tipos: atributivas, en las que un verbo atributivo (ser, estar, parecer) es el núcleo del SV*, y predicativas, en las que un verbo predicativo (el resto de verbos) es el núcleo del SV. En el primer caso, hablamos de un predicado nominal (PN), donde es necesaria la presencia de un atributo; en el segundo, de un predicado verbal (PV). Las oraciones predicativas se dividen en transitivas (necesitan un CD) e intransitivas (no necesitan un CD para funcionar plenamente).
*Téngase en cuenta, no obstante, que existen usos predicativos de ser, estar y parecer: Por ejemplo: en


Pepe está en el jardín
la forma verbal “está” significa “se encuentra”.


            En el cuadro siguiente, se recogen con más detalle estos tipos de oraciones:

Atributivas
Juan es ingeniero, Juan está cansado, Juan parece listo.
Pre
di
ca
ti
vas

Transitivas
Pronominales
Juan se lava las manos.
Pasiva refleja: Se han vendido todos los coches
No pronominales
Juan lee un libro.

Intransitivas
Pronominales
Juan se levanta pronto.

No pronominales
Juan llega pronto a la oficina.



En la oración simple, las funciones sintácticas son desempeñadas por palabras y sintagmas. Por ejemplo: en
Quiero la revista.
el sintagma “la revista” desempeña la función de CD.
En muchas ocasiones, sin embargo, una oración desempeña una función sintáctica:
Quiero que me des la revista.
En este caso, es una oración (o proposición) la que desempeña la función de CD: que me des la revista.
Obsérvese que la proposición subordinada tiene sujeto (“tú”) y predicado (“que me des la revista”).
Se trata, por consiguiente, de una oración compuesta o compleja, pues una de las funciones sintácticas es desempeñada por una oración, que se denomina subordinada (véase la etiqueta subordinación).
Las oraciones compuestas pueden relacionarse entre sí no solo mediante la subordinación, sino también mediante la yuxtaposición y la coordinación. Los dos mecanismos fundamentales son la coordinación y la subordinación.

Yuxtaposición
Se dice que hay yuxtaposición cuando dos o más proposiciones están unidas sin que medie enlace alguno entre ellas:
Vosotros mantuvisteis el puesto; nosotros retrocedimos.
Coordinación

Dos o más oraciones están compuestas por coordinación cuando se han unido mediante una conjunción coordinante:
Bajó a la calle y compró el periódico.
Hay varios tipos: copulativas, disyuntivas, adversativas, explicativas y distributivas.

Conceptos básicos de Lengua

Conceptos

Lenguaje y lengua

   El lenguaje es la capacidad que tienen las personas para comunicarse con otras a través de signos orales y escritos. La lengua es un sistema de comunicación verbal y casi siempre escrito que es propio de una comunidad humana. En cualquier acto de comunicación, intervienen los factores siguientes:
  1. Emisor del mensaje.
  2. Receptor o destinatario del mensaje.
  3. Canal o contacto psicofísico entre emisor y receptor.
  4. Mensaje o información transmitida.
  5. Referente o contexto al que se refiere el mensaje.
  6. Código en que está cifrado el mensaje y que es compartido por emisor y receptor.

    Siempre que utilizamos el lenguaje, lo hacemos con una intención o función determinada: informar, persuadir, ordenar, conmover... Hablamos entonces de las funciones del lenguaje. Vídeo
La Real Academia de la Lengua también define la lengua como "sistema lingüístico considerado en su estructura". Es asimismo el idioma de una comunidad de hablantes. 
El signo lingüístico
   Las lenguas están formadas por signos lingüísticos; esto es, "unidades mínimas de la oración que están constituidas por un significante y un significado". Así, el significante de "televisor" es el conjunto de sonidos o grafías que expresan dicho vocablo; el significado es la idea o concepto que asociamos al significante: "aparato receptor de televisión". Vídeo
   Ahora bien, las lenguas son sistemas de signos; es decir, se hallan organizadas mediante la combinación de unidades que originan sucesivamente otras más complejas: fonemas, palabras, oraciones y textos.
El fonema
   Llamamos fonema a "cada una de las unidades fonológicas mínimas que en el sistema de una lengua pueden oponerse a otras en contraste significativo; p. ej., las consonantes iniciales de pozo y gozo".
La palabra
   Llamamos palabra al "segmento del discurso unificado habitualmente por el acento, el significado y pausas potenciales inicial y final". Hay palabras que carecen de autonomía y necesitan unirse con otra palabra (el artículo, el pronombre, la preposición, la conjunción). "El", "lo", "de", "para que" necesitan de otra palabra para funcionar y tener sentido: El niño, lo dejé, de día, para que vayas. Estas palabras que carecen de autonomía son dependientes. En cambio, el sustantivo, el adjetivo, el adverbio y el verbo son autónomas o independientes, pues cumplen por sí solas una función determinada.
El artículo
   Se trata de una unidad átona y dependiente (el, la, los, las). Es un elemento determinante del sustantivo, aunque éste puede estar determinado o no por aquél. Cf. los diferentes significados en Vino en bicicleta frente a Vino en la bicicleta
   Los sustantivos femeninos que comienzan por á o emplean el: el agua, el hacha. Excepciones: la a, la hache, la ácrata, la árabeSi entre el artículo y el sustantivo se intercala otra unidad, reaparece la forma del artículo femenino: la insípida agua. Si el sustantivo va en plural, el artículo recupera el significante femenino: las aguas
   Como uno de los rasgos del artículo es el de sustantivar a la palabra que determina, puede adoptar lo (el llamado neutro). Este lo sustantiva el segmento con que se combina y resulta indiferente a la distinción de género y número: lo grande, lo que dicen.
El pronombre
   Aunque esta unidad significa "en lugar del nombre" (pro-nombre), no siempre sustituye al sustantivo (Yo digo no sustituye a Jesús digo*). En cada situación de habla concreta, aparece el emisor del mensaje (la primera persona) y el receptor (la segunda). También se puede aludir a un objeto, animal o cuestión mental o física (la tercera persona). Esta noción de persona gramatical se relaciona con los llamados pronombres personales, que pueden ser de primera persona (yo, nosotros-as, mí [conmigo], me, nos), segunda (tú, vosotros-as, ti [contigo], te, os) y tercera (él, ella, ellos-as, ello, sí [consigo], lo, la, le, los, las, les, se). 
   Otros tipos de pronombres: posesivos, demostrativos, numerales, indefinidos, interrogativos, exclamativos y relativos.

El sustantivo
Un sustantivo es cualquier palabra que cumpla en la oración la función de sujeto explícito (sale humo, entran alumnos) o la de complemento directo (hay humo, había alumnos) sin necesidad de otro elemento. Los sustantivos llevan morfema de género, masculino o femenino. Normalmente, o se usa para el masculino y a para el femenino (gato-a), pero no siempre sucede así: la mano, el fantasma. A veces, el femenino se manifiesta de otros modos, con cambios moderados (rey-reina) o radicales (caballo-yegua). En ciertos casos, la variación se expresa mediante el artículo (el testigo, la testigo). Este recurso al artículo permite reconocer el género de los sustantivos que no terminan en o ni en a: la tribu, el coche. 
Estas etiquetas de masculino y femenino sugieren que el significado de este accidente gramatical se corresponde con las diferencias sexuales de los animales, que son nombrados por los sustantivos. Así ocurre con lobo-loba, pero no siempre sucede así. En los sustantivos epicenos, el sexo no determina diferencia de género: la hormiga, el ruiseñor. Es decir, aunque entre esas especies haya machos y hembras, unos son masculinos y otros femeninos. La diferencia de sexo en los sustantivos referidos a personas ha creado formas distintas de masculino y femenino: médico-médica. Ahora bien, el uso determinará la viabilidad de "jueza", "fiscala" y otros parecidos, que hoy en día suenan algo toscos. Parecen más delicados "la juez", "la fiscal".

La elección de género puede proceder de la dimensión del objeto nombrado (cesto-cesta), de la diferencia entre usuario e instrumento (el trompeta-la trompeta) o la distinción entre árbol y fruto (cerezo-cereza). Finalmente, señalemos que ciertos sustantivos se combinan con cada género y ocasionan significados diferentes: el frente-la frente, el editorial-la editorial. En el caso de los ambiguos, se admite la combinación: el mar-la mar, el azúcar-la azúcar.
El adjetivo
Es un adyacente del sustantivo; indica cualidades de este (casa "vieja") y concuerda con él en género y número: las niñas "inquietas". No obstante, algunos adjetivos carecen de tal variación genérica: la casa "verde". Otros adoptan un significante reducido: "buen" día (cf. con día "bueno"). No hay apócope con el cuantificador "más": la más "grande" ocasión.
A veces, el adjetivo se sustantiva; esto es, funciona como un sustantivo: De esos coches elijo el "rojo". En dichos casos, puede adoptar la variación genérica de neutro: "lo viejo". 
El adjetivo puede anteponerse o posponerse al sustantivo. En el primer caso (epíteto), la intención es meramente explicativa, descriptiva o estética: la "blanca" nieve; en el segundo, detalla o especifica una realidad concreta: la mesa "verde". Ahora bien, según las posibilidades funcionales, hay dos tipos de adjetivos: 
a) los calificativos (señalan una cualidad: chaqueta "blanca")
b) los determinativos, los cuales señalan espacio, posesión, etc.: mi casa.
Los calificativos pueden incrementarse con unidades de sentido cuantitativo. De este modo, junto a "camisa fina", pueden aparecer estimaciones: camisa "menos fina", "más fina", "superfina". En latín, la gradación oponía el grado positivo, el comparativo (de superioridad) y el superlativo con significantes diferenciados para cada adjetivo; en español, la gradación se expresa con un cuantificador antepuesto para el comparativo (mi camisa es "más fina" que la tuya) y con la sustantivación de este (la más fina) para el superlativo relativo. Para el superlativo absoluto, que designa la cualidad en el grado más alto, se emplea "muy" (muy fina) o el sufijo "-ísimo". Los determinativos son de varios tipos: demostrativos, posesivos, numerales, interrogativos, exclamativos e indefinidos. Los demostrativos muestran los objetos señalando su situación respecto de una persona determinada: "este" niño. Los posesivos indican relación con las personas gramaticales y abarcan unidades dependientes (es decir, que piden la presencia de un sustantivo: "mis" padres) y unidades autónomas que cumplen por sí mismas la función de atributo del núcleo del verbo (Este coche es "mío") aunque también pueden ser unidades adyacentes del sustantivo pospuestas a este: Esa fue propuesta "mía". Los numerales expresan cantidades precisas; son de varios tipos: cardinales ("catorce" años), ordinales ("primera" batalla), fraccionarios ("medio" kilo) y multiplicativos ("doble" cantidad de personas). Los interrogativos y los exclamativos introducen una pregunta o una exclamación: ¿"Cuántos" afectados hay por esa enfermedad?, ¡"Qué" coraje mostró Pepe! Los indefinidos designan de modo impreciso nociones de cantidad, existencia, identidad, etc.: "mucha" gente, "algún" niño, "otra" enfermedad.
El verbo
Es el núcleo de la oración. (Procede del latín "verbum", `la palabra´). Puede aparecer sin necesidad de las otras unidades: voy, nieva. Ahora bien, suele combinar un signo de referencia léxica (el predicado) y otro de referencia gramatical (la persona, por ejemplo, que sería el sujeto gramatical): "yo voy". Tiene gran capacidad de variación formal. Como es capaz de transmitir distintas informaciones gramaticales, necesita adoptar formas diferentes. Así, en una forma verbal podemos hallar estos elementos morfológicos:
-La raíz, formada por el lexema y la vocal temática.
-Los morfemas o desinencias, que aportan significados de tiempo, aspecto, modo, persona y número.
Ejemplo: "temeremos".

RAÍZ DESINENCIAS

lexema vocal temática tpo, modo, asp. nº, per.
tem e re mos

La vocal temática permite distinguir tres conjugaciones: -ar (cantar), -er (temer), -ir (partir). El número indica si la forma verbal es singular o plural. La persona expresa si es primera, segunda o tercera persona (yo, tú, él...). Las formas que no distinguen número y persona se llaman "no personales" (infinitivo, gerundio, participio); las "personales" sí las distinguen. El tiempo señala si la acción que expresa el verbo es anterior (pasado o pretérito), simultánea (presente) o futura (futuro):
Pasado:                    Raquel vió la película.
Presente:                 Raquel ve la película.
Futuro:                    Raquel verá la película.
El aspecto tiene que ver con la consideración de la acción realizada; es decir, si se estima que la acción está acabada o no. Veámoslo. Tanto en
                                 Manu jugaba al tenis
como en
                                 Manu jugó al tenis
las dos formas verbales están en pasado, pero en el primer caso, el hablante considera que Manu todavía sigue jugando al tenis (acción no acabada o imperfecta); en cambio, en el segundo, señala que Manu ha dejado de jugar, pues la acción ya terminó (acción acabada o perfecta). Todas las formas compuestas y el pretérito perfecto simple indican aspecto perfecto; el resto indica aspecto imperfecto. El modo informa de la actitud del hablante, quien puede considerar la acción de tres maneras o "modos": el indicativo, que presenta la acción como real: "Manu estudia"; el subjuntivo, que la manifiesta como virtual o posible ("tal vez, estudie") y el imperativo, que la muestra como una orden ("¡Estudia!").
Aunque no es una variación morfológica del verbo, es preciso mencionar "la voz", un procedimiento sintáctico que expresa la relación entre el sujeto y el predicado; puede ser "activa" y "pasiva". En el primer caso, el sujeto designa al agente o ejecutor de la acción verbal (Pepe comió el pastel); en el segundo, lo designado por el sujeto no realiza la acción, sino que es el objeto de la misma ("la padece"). Por eso, hablamos de sujeto paciente: El pastel fue comido por Pepe.
El adverbio
En sentido estricto, cumple el papel de adyacente del verbo (ad-verbum: junto al verbo), pero puede ser adyacente de un adjetivo o de otro adverbio. En el primer caso, funciona como CC del verbo: Comimos "ahí". En el segundo y en el tercero, sirve para cuantificar (indicar la intensidad con la que se entiende el significado expresado por el adjetivo o el adverbio): "bastante" alto, "muy" cerca. Los adverbios designan circunstancias relacionadas con las acciones y los estados (expresados por los verbos) y las cualidades (expresadas por los adjetivos): lugar (aquí, allí), tiempo (ayer, hoy), modo (bien, fácilmente), cantidad (mucho), afirmación (sí), negación (no), duda (quizá), etc.

Para completar la información de estas y otras palabras, véanse Otros datos


El sintagma
   Es una unidad lingüística intermedia entre la palabra y la oración. Consiste en una palabra o grupo de palabras que pueden desempeñar de forma unitaria una función sintáctica. Dependiendo del tipo de palabra que determine su estructura, distinguimos "sintagmas nominales" (SN), "adjetivales" (SAdj), "adverbiales" (SAdv), "verbales" (SV) y "preposicionales" (Sprep). Ejemplos respectivos:
La daga voladora, fácil de lograr, cerca de Asturias, comprar fruta en el mercado, con leche.
   El núcleo del sintagma nominal es un sustantivo (el niño) o un elemento equivalente: un pronombre (alguno de vosotros), un verbo (el saber) o cualquier palabra que se haya sustantivado: el mañana efímero. El núcleo nominal puede estar acompañado por determinantes (Det) y complementos del nombre (CN). El SAdj puede ir acompañado por cuantificadores (muy guapa) o por sintagmas preposicionales que lo complementan: cansado de estudiar. El núcleo del SAdv es un adverbio. Puede estar modificado por un cuantificador. En el ejemplo siguiente, "poco" es el cuantificador del núcleo "después":
Poco después de la cena.
El Sprep es un caso particular, un tipo especial de sintagma. Su estructura está formada por una preposición (o una locución de este tipo) y otro sintagma:
La casa de su abuelo.
El sujeto


   En una oración, una unidad de carácter nominal (SN, un pronombre o una unidad equivalente) desempeña la función de sujeto, uno de los constituyentes inmediatos de la oración. El sujeto designa un elemento de la realidad (persona, objeto, elemento abstracto...) del cual se dice algo. En
Me gustan las naranjas
Se vende piso
se dice algo a propósito de las naranjas ("me gustan") y de un piso ("se vende"). Además, como el sujeto concuerda con el verbo en número y persona, obsérvese cómo se modifican los sintagmas "las naranjas" y "piso" cuando cambio de número y persona al verbo: "me gusta la naranja", "se venden pisos" (véase más abajo "La concordancia").
   Otros procedimientos para reconocer el sujeto son:
-Tener en cuenta que no está representado por un pronombre personal átono (me, te, se...).
-Considerar que no va precedido por preposición, salvo algunos casos: 
Hasta mi primo lo sabía
Entre Juan y yo lo hicimos.
En los dos ejemplos citados, las preposiciones tienen valor intensivo y enfático. De hecho, podríamos prescindir de ellas y no se modificaría la estructura gramatical.

El predicado
   El SV desempeña siempre la función de predicado, que es el otro constituyente inmediato de la oración. El predicado es lo que se dice del sujeto. El SV consta de un elemento central -el núcleo, que siempre es un verbo- y de distintos complementos o modificadores que pueden precisar el significado del núcleo. En
Los niños estudian la lección.
el núcleo del predicado es "estudian", que se ve modificado por un SN ("la lección") que desempeña la función de complemento directo (CD).
   Hay dos tipos de predicados: el predicado nominal (PN) y el predicado verbal (PV). En las oraciones de PN, llamadas también "atributivas", el verbo es un mero enlace y carece de información léxica; solo transmite información gramatical:
Pedro es médico.
"Es" simplemente une el sujeto con el atributo ("médico"), el cual aporta el contenido léxico de lo que se afirma del sujeto. Se trata, por tanto, de un verbo copulativo (que une o junta un elemento con otro). Son verbos copulativos "ser", "estar" y "parecer". El atributo es un complemento que expresa una cualidad o un estado del sujeto. La función de atributo es propia de los adjetivos, aunque también pueden desempeñarla un SN (con un sustantivo o un pronombre como núcleo), una oración subordinada, un Sprep o un SAdv:
Pepa es lista, Juan es arquitecto, Ese libro es mío, Eso es jugar sucio, Ayer estaba de mal humor, Ella es así.
   En cambio, en las oraciones de PV, llamadas también "predicativas", la información léxica del sintagma es aportada por un verbo que posee significado pleno:
Jaime trabaja en Parla.
Obsérvese que el verbo es imprescindible para entender la oración. De hecho, su ausencia permitiría suponer otras acciones: vivir, estudiar, cortejar, etc.
Los verbos "predicativos", que expresan acciones o procesos, tienen complementos que modifican el significado del verbo. Estos complementos son los siguientes: complemento directo (CD), complemento de régimen (CR), complemento indirecto (CI), complementos circunstanciales (CC), complemento predicativo (CPred) y complemento agente (CAg).

Recursos

La concordancia

    La concordancia consiste en la igualdad de género, número y persona entre las unidades lingüísticas. La relación entre el sujeto y el predicado se muestra en la concordancia; es decir, el núcleo del sintagma verbal (predicado verbal o nominal) debe coincidir (concordar) con el número y la persona del núcleo del sintagma nominal sujeto. Ejemplo:

Le salió en la cara un grano.

Al cambiar "salió" de número y persona ("salieron"), el sujeto es arrastrado ("granos").
En ocasiones, el verbo contiene no solo información respecto del predicado, sino también respecto al sujeto. En la oración

Hoy cenaremos en casa de Marta,
el tema (cena) y los morfemas del verbo (re-mos) aportan datos fundamentales que nos indican el sujeto (primera persona de plural; es decir, un grupo de personas, entre las que se halla el hablante, ejecuta la acción de cenar).
Obsérvese que el morfema de persona del verbo dispone de tal capacidad anafórica (valor que tienen ciertas palabras para recoger el significado de una parte del discurso ya emitida) que se basta por sí solo para indicar la persona:
¿Qué deseas? ().

La oración
   La oración gramatical es una unidad lingüística que está constituida por una serie de elementos que se agrupan formando un sistema organizado de funciones o relaciones. Según la modalidad oracional, las oraciones pueden ser: enunciativas (declaran una intención), desiderativas (indican un deseo), dubitativas (exponen una duda), exclamativas (reflejan una indignación o una emoción), interrogativas (muestran intención apelativa) y exhortativas (incitan con ruegos). Según la relación entre el sujeto y el predicado, pueden ser impersonales (de fenómenos meteorológicos, existenciales y reflejas) y no impersonales. 
   Desde un punto de vista formal, la oración está constituida por un sintagma nominal, que desempeña la función de sujeto, y un sintagma verbal que desempeña la función de predicado. Ejemplo:
Los turistas llegaron a la Plaza Mayor.
El núcleo del sujeto y el verbo que funciona como núcleo del predicado concuerdan en número y persona. Por tanto, si modificamos el número o la persona de la forma verbal, el sujeto varía. Como "llegaron" es la tercera persona de plural del pretérito perfecto simple de indicativo, lo cambiamos a la persona correspondiente de singular: "llegó"... Obsérvese que, al producirse dicho cambio, el sujeto se ve arrastrado, porque ha de concordar con el verbo:
Llegó el turista a la Plaza Mayor.
(Para más detalles, véanse los apartados El sujeto, El predicado La concordancia).
   Las oraciones que tienen un solo predicado se llaman simples; las que tienen dos o más predicados, compuestas. Estas últimas pueden relacionarse entre sí mediante la yuxtaposición, la coordinación y la subordinación. Los dos mecanismos fundamentales son la coordinación y la subordinación.

Yuxtaposición
   Se dice que hay yuxtaposición cuando dos o más proposiciones están unidas sin que medie enlace alguno entre ellas:
Volvimos enseguida; estábamos cansados.
Coordinación
   Dos o más oraciones están compuestas por coordinación cuando están unidas por una conjunción coordinante:
Quédate ahí o ven con nosotros.
Hay varios tipos: copulativas, disyuntivas, adversativas, explicativas y distributivas.
Subordinación
Véanse las etiquetas SintaxisSubordinación.


Los textos
   Son combinaciones de oraciones que constituyen mensajes completos. El número de textos posibles en una lengua es ilimitado.

Recursos



Bibliografía

AA.VV., 4º. ESO. Lengua castellana y Literatura, Madrid, Akal, 2003.
AA.VV., 1º. de Bachillerato. Lengua castellana y Literatura, Madrid, Akal, 2008.