1. Antonio Ros de Olano
| Ros de Olano (1808-1886) El penado |
–¡Ay del ay que al alma llega!.
Por matar a una mujer
incurrí en la última pena;
mas trocó el rey la condena,
y mi vida es padecer
amarrado a una cadena…
–¡Ay del ay que al alma llega!
Me quitó el juez mi caballo;
el alguacil, la vihuela.
Me quitaron lo que callo…
¡Regalo de ella, y no hallo
memoria que más me duela!
–¡Ay del ay que al alma llega!
¡Camposanto de Jerez,
si ella en ti resucitara
y a mí me soltase el juez,
la mataría otra vez,
antes de verle la cara!
–¡Ay del ay que al alma llega,
por matar a una mujer!
2. Gustavo Adolfo Bécquer
| Bécquer (1836-1870) |
Saeta que voladora
cruza, arrojada al azar,
sin adivinarse dónde
temblando se clavará;
hoja que del árbol seca
arrebata el vendaval,
donde a caer volverá;
gigante ola que el viento
riza y empuja en el mar,
y rueda y pasa, y no sabe
qué playas buscando va;
luz que en cercos temblorosos
brilla, próxima a expirar,
ignorándose cuál de ellos
el último brillará;
eso soy yo, que al acaso
cruzo el mundo, sin pensar
de dónde vengo ni a dónde
3. Rosalía de Castro
Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros
Dicen
que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros,
Lo dicen, pero no es cierto, pues
siempre, cuando yo paso,
de mí murmuran y exclaman:
–Ahí
va la loca, soñando
con la eterna primavera de la
vida y de los campos,
y ya bien pronto, bien pronto,
tendrá los cabellos canos,
y ve temblando, aterida, que
cubre la escarcha el prado.
–Hay
canas en mi cabeza; hay en los prados escarcha;
mas yo prosigo soñando, pobre,
incurable sonámbula,
con la eterna primavera de la
vida que se apaga
y la perenne frescura de los
campos y las almas,
aunque los unos se agostan y
aunque las otras se abrasan.
¡Astros
y fuentes y flores!, no murmuréis de mis sueños:
sin ellos, ¿cómo admiraros ni
cómo vivir sin ellos?
Tristana
Aspiro
a no depender de nadie ni del hombre que adoro. No quiero ser su manceba, tipo
innoble, la hembra que mantienen algunos individuos para que les divierta, como
un perro de caza; ni tampoco que el hombre de mis ilusiones se me convierta en
marido. No veo la felicidad en el matrimonio. Quiero, para expresarlo a mi
manera, estar casada conmigo misma, y ser mi propia cabeza de familia. No sabré
amar por obligación; solo en la libertad comprendo mi fe constante y mi
adhesión sin límites. Protesto, me da la gana de protestar contra los hombres,
que se han cogido todo el mundo por suyo, y no nos han dejado a nosotras más
que las veredas estrechitas por donde ellos no saben andar.
.
.
Es algo formidable que vio la vieja raza:
salvaje y aguerrido, cuya fornida maza
blandiera el brazo de Hércules o el brazo de Sansón.
Por casco sus cabellos, su pecho por coraza,
pudiera tal guerrero, de Arauco en la región,
lancero de los bosques, Nemrod que todo caza,
desjarretar un toro o estrangular un león.
Anduvo, anduvo, anduvo. Le vio la luz del día,
le vio la tarde pálida, le vio la noche fría,
y siempre el tronco de árbol a cuestas del titán.
"El Toqui, el Toqui", clama la conmovida casta.
Anduvo, anduvo, anduvo. La aurora dijo: "Basta",
e irguiose la alta frente del gran Caupolicán.
Lo fatal
Dichoso el árbol que es apenas
sensitivo,
y más la piedra dura porque esa
ya no siente,
pues no hay dolor más grande que
el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida
consciente.
Ser, y no saber nada, y ser sin
rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un
futuro terror…
y el espanto seguro de estar
mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra
y por
lo que no conocemos y apenas
sospechamos,
y la carne que tienta con sus
frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus
fúnebres ramos,
¡y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos!...
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ResponderEliminarHola Jesus,ya que hemos analizado en clase el poema de Caupolicán(Azul) y en breve haremos lo mismo con Lo fatal(Cantos de vida y esperanza)quería hacerte una petición o sugerencia.Analizar en clase el poema que te dejé en un comentario anterior que pertenece a "Prosas profanas" y que yo conocí en forma de canción de Enrique Bunbury,y así completar las tres obras más importantes de este genio nicaraguense.
ResponderEliminarNo sé si aceptas peticiones del alumno,pero yo lo dejo ahí jeje...
Gracias.
DEZIRES, LAYES Y CANCIONES
QUE EL AMOR NO ADMITE CUERDAS REFLEXIONES
(A la manera de Santa Fe)
Señora, Amor es violento,
y cuando nos transfigura
nos enciende el pensamiento
la locura.
No pidas paz a mis brazos
que a los tuyos tienen presos:
son de guerra mis abrazos
y son de incendio mis besos;
y sería vano intento
el tornar mi mente obscura
si me enciende el pensamiento
la locura.
Clara está la mente mía
de llamas de amor, señora,
como la tienda del día
o el palacio de la aurora.
Y el perfume de tu ungüento
te persigue mi ventura,
y me enciende el pensamiento
la locura.
Mi gozo tu paladar
rico panal conceptúa,
como en el santo Cantar:
Mel et lac sub lingua tua.
La delicia de tu aliento
en tan fino vaso apura,
y me enciende el pensamiento
la locura.
Rubén Darío, 1899