Introducción
Si nos
acercamos a la primera epopeya literaria de la Humanidad, el poema del sumerio Gilgamesh,
observaremos que ya se empleaban diferentes recursos fónicos, sintácticos y
semánticos para embellecer el periodo oracional, enfatizar pasiones o expresar
sentimientos.
![]() |
| Gilgamesh, Ediciones Akal |
En la
Antigüedad, se estudiaban los procedimientos para la creación de discursos y
textos. La Retórica escolar se ocupaba de enseñar las reglas que debían seguir
en sus arengas abogados y políticos. Se consideraba que cualquier discurso
debía cumplir determinados pasos para que resultase eficaz: la invención (inventio), el ordenamiento (dispositio), el ornato o adorno (elocutio), el recuerdo de los elementos en un orden específico (memoria) y la acción o entonación
adecuada (actio).
Para construir
un discurso o un texto, es preciso contar con los materiales adecuados
(inventándolos), disponerlos después en un orden determinado y adornarlos. La memoria ayuda a recordar
el texto sin leerlo. Se ejecutaba el discurso entonándolo conforme al receptor
o al sitio donde se pronunciase.
En el medio
judicial, siempre se han valorado los diferentes recursos retóricos, puesto que
muchas veces la vida de una persona depende de la capacidad oral que tenga un abogado
para impresionar al juez o conmover al público. Por tanto, ¿qué mejor manera de
seducir al auditorio que emplear un lenguaje adornado y elegante? Entre los recursos que los oradores han
utilizado habitualmente, destacan las figuras retóricas.
Ahora bien, la
Retórica no está recluida en ambientes legales o en círculos literarios, ya que
se trata de un sistema de formas conceptuales y lingüísticas que sirven para
que cualquier hablante logre un efecto determinado en una situación concreta. De
esta manera, si deseo ponderar el hambre que sufre alguien, me valdré de una
hipérbole (“está muerto de hambre”); si quiero ofender a un enemigo, emplearé
una metáfora (“Fulano es una víbora”), etc.
Cualquier
discurso está sujeto a la gramática y a la retórica. La gramática es el sistema
que regula la corrección idiomática; es el arte de hablar correctamente (ars recte loquendi). La retórica es el sistema
de reglas que garantiza el éxito de la persuasión; es el arte de hablar bien (ars bene dicendi).
El adorno (elocutio) afecta a las palabras aisladas (verba singula) y a las palabras enlazadas (verba coniuncta). Las expresiones lingüísticas con que se adornan los materiales que conforman un
discurso o un texto pueden emplear recursos fónicos, morfosintácticos y semánticos, según
utilicen los sonidos de la lengua para crear un determinado efecto (fónicos); se produzcan al modificar el orden en la oración
o al repetir, suprimir o añadir vocablos (morfosintácticos); o afecten al contenido de las palabras cambiando su
sentido de un modo u otro (semánticos).
Recursos fónicos
La repetición de fonemas puede ayudar a la creación de efectos determinados o impresiones.
Aliteración. Consiste en la repetición de un sonido o de una serie de sonidos en una palabra o en un enunciado:
El
ala aleve del leve abanico.
Anagrama. Palabra o grupo de palabras que están
formadas al ordenar nuevamente las letras que constituyen una u otras:
Isabel: Belisa.
Lope de Vega Carpio: Gabriel Padecopeo.
Descubierto
habéis la caca
con las cacas que
cantáis (Quevedo).
Calambur. Fenómeno que se produce cuando las sílabas de una o más palabras, agrupadas
de otra manera, sugieren un sentido diferente. Ejemplo famoso es el de Quevedo.
Se dice que apostó a que era capaz de decirle a la reina que era coja sin que
esta se enterase. Tomó un clavel y una rosa y se los ofreció al tiempo que
decía:
Entre flores y rosas, su majestad
escoja.
Escoja-es coja.
Onomatopeya. Imitación de un sonido real mediante los fonemas que más o menos lo
reproducen:
El quiquiriquí del gallo.
¿Para quién son estas serpientes que silban sobre su cabeza?
Donde la repetición de /s/ sugiere acústicamente el
sonido de las serpientes.
Palindromo: frase que puede ser leída en sentido inverso sin sufrir cambios:
Se es o no se es.
Es ejemplo famoso, aunque no perfecto: Dábale arroz a la zorra el abad.
Paronomasia. Abundancia en la frase de palabras de sonido parecido:
Quien parte y reparte
se lleva la mejor parte.
De su novio hará
novillo (Quevedo).
Reduplicación. Repetición de algún sonido de una palabra o del vocablo entero:
Gerineldo, Gerineldo,
paje del rey tan querido
(romance).
Similicadencia: igualdad fónica de las terminaciones (tónicas o átonas) de las últimas
palabras de la frase. La figura ha pasado como “rima” a la poesía:
Audaciter territas, humiliter
placas (Cicerón).
Recursos morfosintácticos
Desarticulan y cambian la estructura de la frase añadiendo elementos, cambiando el orden o suprimiéndolos.
Anacoluto. Consiste en una construcción irregular de la frase de tal modo que se olvida
la coherencia gramatical. También se denomina “solecismo”:
El que busca lo imposible es justo que lo posible se le niegue (Quijote, I, XXXIII).
Oye, no temas,
y a mi ninfa dile,
dile que muero (Villegas).
Anáfora. Repetición de vocablos al comienzo de un verso o de una frase:
Érase un hombre a una nariz pegado.
Érase una nariz superlativa (Quevedo).
Si la repetición se
produce al final de la frase o del verso, se llama “epífora” o “conversión” y
provoca un efecto de eco:
La buscaba de noche
y la seguía cada noche.
Aposiopesis. Interrupción brusca del enunciado por considerar
evidente lo que se va a expresar. También se denomina “reticencia”:
Iba a decirte... Pero no; ya lo sabes.
Asíndeton. Omisión de nexos o enlaces entre elementos que
deberían ir unidos por ellos:
Acude, corre, vuela,
traspasa la alta sierra, ocupa el llano (Fray Luis de León).
Braquilogía. Expresión breve que equivale a otra más
extensa:
Se cree listo (cree
que es listo).
Complexión. Combinación de la anáfora y la epífora:
Quem senatus damnarit,
quem populus damnarit,
quem omnium existimatio damnarit
(Cicerón).
Conduplicación o Concatenación (“conduplicatio”). Se trata de una
gradación (“gradatio”); es decir, una enumeración en un orden de valores
determinado. En la concatenación, la palabra de un miembro se repite en el
siguiente:Sale de la abundancia ocio, del ocio vicio, del vicio guerra.
En La Celestina, Pleberio se lamenta de manera patética por la muerte de Melibea. La
repetición intensifica el dolor del padre:
¿Por
qué me dejaste, cuando yo te había de dejar? ¿Por qué me dejaste
penado? ¿Por qué me dejaste...? (auto XXI).
![]() |
| La Celestina, Ediciones Akal, 2012 |
Ditología o Geminación (“geminatio”). Repetición de un elemento lingüístico (sílaba, palabra,
proposición...). Mediante una conjunción o una coma, se unen vocablos o
sintagmas en parejas. En la mayor parte de las ocasiones, la geminación
consiste en la posición doble (”bimembración”), pero también se da la posición
triple (“trimembración”) y múltiple (“plurimembración”):
Aquel dulce y amargo jarro (Lazarillo de Tormes).
Astuto, hábil y sagaz.
Bueno, malo, pillo y desgraciado.
Elipsis. Omisión de un elemento en la frase:
Compré dos kilos de manzanas, dos [kilos]de
peras y dos [kilos]de naranjas.
Véanse asimismo “Zeugma”
y “Braquilogía”.
Enálage o Metábasis. Construcción gramatical, no previsible
lógicamente, que desempeña en el discurso una función diferente a la que tiene
asignada en el nivel de la lengua:
Habla rápido (por “habla rápidamente”).
Los verdes protegen la naturaleza (el
adjetivo se ha convertido en sustantivo).
Enumeración. Figura que consiste en enumerar y enunciar varias ideas o partes de un
concepto.
Mi escudero es mentiroso,
peleador, goloso, agorero, reñidor y sucio.
Epanadiplosis. Artificio que consiste en iniciar y terminar un verso o una frase con la
misma palabra.
Verde que te quiero verde.
Hipérbaton. Alteración del orden natural o lógico de la frase, que en castellano es sujeto-verbo-complementos:
Hipérbaton. Alteración del orden natural o lógico de la frase, que en castellano es sujeto-verbo-complementos:
Era del año la estación florida (Góngora).
Paralelismo. Se reiteran dos o más
versos (o fragmentos en prosa) con leves variaciones:
¿Dónde dejas al buen amigo?
¿Dónde dejas al buen amado?
Don Juan Manuel, autor de El conde Lucanor, lo emplea en los pareados con que remata sus ejemplos:
A las cosas ciertas os encomendad
y las confianzas vanas dejad (VII).
y las confianzas vanas dejad (VII).
![]() |
| El conde Lucanor, Bruño, 2011 |
Polisíndeton. Consiste en repetir varias
veces el mismo nexo o la misma conjunción:
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte (M. Hernández).
y desamordazarte y regresarte (M. Hernández).
Poliptoton. Consiste en la repetición de una misma palabra en diversas funciones
gramaticales o formas. La figura, que también se llama “Traducción” (“traductio”),
puede afectar asimismo a un verbo en distintos tiempos.
Como desea imitar en todo a Calisto, la emplea Melibea:
¿Qué crueldad sería, padre mío, muriendo él despeñado, que viviese yo
penada? Su muerte convida a la mía; convídame y fuerza que sea presto, sin dilación;
muéstrame que ha de ser despeñada por seguirle en todo (XX).
Retruécano.Alteración de los términos de una frase o de una cláusula en otra subsiguiente para que el sentido de la última contraste con el de la anterior. Para intensificar la idea de que el amor es enemigo de los que aman y amigo de los que desaman, Pleberio lo increpa así:
Enemigo de amigos, amigo de
enemigos (XXI).
Quiasmo. Ordenación de dos grupos de palabras de tal modo
que el segundo invierte el orden del primero.
Por casco sus cabellos, su pecho
por coraza (R. Darío).
Zeugma. Cuando
una palabra tiene conexión con varios miembros del periodo y está expresa en
uno de ellos, se sobreentiende en los demás. Así, Cervantes omite “era” antes
de “seco de carnes” y “enjuto de rostro”:
Era de
complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro… (Quijote, I, I).
Las palabras
pueden ser reemplazadas por otras. Se crean nuevos sentidos, se sustituyen unos elementos por otros, etc. Esto ocurre en el lenguaje coloquial, pero la lengua literaria posee un "extrañamiento"; es decir, una gran capacidad para crear desplazamientos originales, de gran belleza estética, que están alejados del lenguaje corriente. Cuando tales desplazamientos ocurren en el nivel de la palabra, hablamos de recursos lexicales (polisemia, sinonimia, etc). Así, un sinónimo
es un cuerpo léxico que posee el mismo contenido léxico que la palabra
sustituida. Con todo, la coincidencia de significado nunca es completa:
funesto/fatal/mortal.
Los tropos apartan o trasladan el contenido léxico originario hacia otro contenido léxico. Los tropos más importantes son: metáfora, metonimia, sinécdoque y símil o comparación. Algunos teóricos incluyen la alegoría, la antonomasia y la sinestesia, entre otros. Veamos los diferentes tipos de recursos semánticos:
Los tropos apartan o trasladan el contenido léxico originario hacia otro contenido léxico. Los tropos más importantes son: metáfora, metonimia, sinécdoque y símil o comparación. Algunos teóricos incluyen la alegoría, la antonomasia y la sinestesia, entre otros. Veamos los diferentes tipos de recursos semánticos:
Alegoría.
Expresión de un pensamiento por medio de imágenes, de tal modo que haya correspondencia
entre los elementos del plano “real” y del imaginado. Normalmente, se parte de
una comparación o de una metáfora. En los versos acrósticos de La Celestina, el autor se compara con
una hormiga. Abandona su labor de jurista y pretende lograr éxito con las letras, volando como una hormiga, pero los autores consagrados se ceban con él. Donde ella pensaba gozar volando
o
yo de escribir cobrar más honor,
de lo uno y de lo otro nació disfavor:
de lo uno y de lo otro nació disfavor:
ella es comida y a mí están cortando
reproches, revistas
y tachas. Callando
obstara, y los daños de envidia y murmullos;
insisto
remando, y los puertos seguros
atrás quedan todos ya cuanto más ando.
Podemos establecer las siguientes correspondencias de sentido:
-hormiga (el autor)
-disfavor (daño sufrido)
-cortando reproches (censuras de los críticos)
-remar (continuar con su labor literaria)
-puertos seguros (su oficio de jurista).
Amplificación (“amplificatio”). Desarrollo
amplificado de una idea mediante la enumeración de los elementos que
intensifican su sentido. Para conseguirlo, los teóricos señalan algunos
procedimientos: perífrasis, apóstrofe, prosopopeya, etc. En el ejemplo
siguiente, Celestina, quien desea encarecer la tarea realizada para sacar mayor
provecho, pondera la idea expresada e incrementa la formulación lingüística cuando
relata a Calisto su labor de alcahueta:
Melibea pena por ti más que tú por ella; Melibea
te ama y desea ver; Melibea piensa más horas en tu persona que en la suya;
Melibea se llama tuya (XI).
Salió de la cárcel con tanta honra que le acompañaron doscientos cardenales, salvo que a ninguno llamaban señoría”.
Anfibología. Relación equívoca entre palabras. El
equívoco o doble sentido de un término puede conducir al chiste. Quevedo juega
con el doble sentido de “cardenal” (“prelado que compone el colegio consultivo
del papa” y “mancha amoratada a consecuencia de un golpe”):
Salió de la cárcel con tanta honra que le acompañaron doscientos cardenales, salvo que a ninguno llamaban señoría”.
Antítesis. Se contrapone una frase o una palabra a
otra de significado contrario. Cuando Melibea está a punto de tirarse de la
torre, dice a su padre:
Llegado es mi alivio y tu pena (XX).
Antonomasia: sustitución de un nombre propio por una perífrasis:
Oviedo: la capital de Asturias.
Júpiter: el dios padre y el rey de los hombres.
Apóstrofe. Invocación de modo vehemente a un ser
presente o imaginario. Cuando Pleberio ve sola a su hija, se dirige a ella de
este modo:
Hija mía, Melibea, ¿qué haces sola? (XX).
Batología o pleonasmo. Repetición de vocablos o
expresiones:
Lo vi con mis propios ojos.
Puede tener efectos un tanto molestos por reiterativos:
Bajé abajo. Subí arriba.
Disfemismo. Es el término contrario de “eufemismo”.
Designa la palabra que se refiere a un concepto con matiz despectivo. Para
llamar “borracho” a alguien, se crea el vocablo “abrazafarolas”. Es fuente
principal para degradar a una persona. Con el fin de ofender a un supuesto
amante del jefe de Gobierno de cierto país, una revista publicó que había sido nombrado
jefe de protoculo.
Énfasis. Da a entender más de lo que se dice o bien
obliga a comprender lo que no se dice. En
¡Sus motivos tendrá
cuando calla!
se sugiere que alguna razón grave
obliga al sujeto a callar, pero no se afirma explícitamente.
Epanortosis. Consiste en volver sobre una
expresión formulada para rectificarla:
La encontré en el cine; mejor dicho, en la
entrada.
Epifonema. Sentencia que se coloca al final de un
proceso de pensamiento:
… Daba sustento.
¡Que tanto puede una mujer que llora! (Lope de
Vega).
Epífora. Véase “anáfora”.
Epímone. Se repite enfáticamente una misma
palabra:
Noches y días,
días y noches,
noches y días (D. Alonso).
Epíteto. Adjetivo calificativo que subraya una
cualidad del nombre sin modificar la extensión o comprensión del sustantivo con
el cual concuerda. Suele ir antepuesto.
Blanca nieve, mansa oveja, colorada rosa.
Eufemismo. Consiste en emplear un término
agradable para no mencionar otro sucio, inoportuno o molesto. La palabra
sustituida es tabú; es decir, está “prohibida” por las convenciones sociales.
Baño por "retrete". Invidente por "ciego". Presión
fiscal por "subida de impuestos".
Exclamación. Expresión enérgica de un afecto:
¡Qué seso para discretos!
¡Qué gracia para donosos! (J. Manrique).
Me
duele hasta el aliento (M. Hernández).
Puede combinarse con
otros tropos; por ejemplo, con la metáfora:
Corazón de hierro.
Lítotes. No expresa todo lo que se quiere dar a entender. Se niega lo contrario de aquello que se desea afirmar:
No pequeño = muy grande.
Metáfora.
Consiste en una traslación semántica mediante la cual se identifica un
elemento real con otro imaginario o evocado. En
Roldán es un tigre
trasladamos el contenido original
de “tigre” (fiera) y lo empleamos en un contenido léxico novedoso: guerrero
salvaje. Obviamente, ha de existir un fundamento
para la identificación. En este caso, parece evidente que un guerrero salvaje
se parece a un tigre en salvajismo y fiereza.
Hay varios tipos de metáfora: pura, en aposición, impresionista...
Parábola. Narración simbólica de la que se deduce una verdad
o una enseñanza moral. Es muy conocida la parábola del hijo pródigo (Lucas, 15, 11-32). Si tiene sentido de prevención, advertencia o reprensión,
se llama “apólogo”.
Mira al avaro; en sus riquezas, pobre.
Perífrasis. Consiste en dar un
rodeo a la expresión, de tal modo que se emplean más vocablos de los necesarios
para expresar algo que necesita pocas palabras:
Leño en que tiendes los brazos
poderosos (la Cruz).
Sinestesia. Consiste en vincular dos sensaciones que son percibidas por sentidos diferentes:
Color chillón. Escucho con mis ojos a los muertos (Quevedo).
Bibliografía
Lausberg, H., Elementos de Retórica
literaria, Madrid, Gredos, 1983.
Lausberg, H., Manual de Retórica
literaria, Madrid, Gredos, 1980, 3 vols.
Lázaro Carreter, Fernando, Diccionario
de términos filológicos, Madrid, Gredos, 1977.



No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.