martes, 10 de abril de 2012

Romances

   En la Edad Media, el vocablo "romance" se aplicaba a la lengua románica o vulgar (por oposición al latín). Se hablaba, por tanto, de "lengua romance". El término designó asimismo las obras literarias narrativas que se escribían en lengua vulgar. A finales del siglo XV, la palabra denominaba un tipo de poemas narrativos que se cantaban y recitaban. Consistían en series indefinidas de versos octosílabos con rima asonante en los versos pares. Han llegado a nosotros gracias a los cancioneros manuscritos, a las antologías impresas y a las versiones orales.

ROMANCERO VIEJO

   Todo este conjunto de romances anónimos que se cantaban por los juglares y el pueblo llano durante los siglos XIV y XV, ha recibido el nombre de "Romancero viejo". Hay varios tipos de romances: carolingios, épicos, históricos, fronterizos, novelescos, clásicos y bíblicos. La temática es muy variada: enfrentamientos, asesinatos, encarcelamientos, conquistas, engaños amorosos... 

I Carolingios 
También reciben el nombre de "Romances sobre materia de Francia". En este numeroso grupo de textos, aparecen personajes e historias de la corte de Carlomagno y se recrean episodios de la literatura francesa.

Belerma

El carácter oral de los romances explica, posiblemente, la confusión entre el nombre de la espada de Roldán –Durandarte- y el del protagonista del poema siguiente, quien muere en Roncesvalles. En la versión grabada, el moribundo Durandarte habla con Montesinos, primo suyo, y le ruega que le arranque el corazón y se lo lleve en señal de afecto a Belerma, su amada. Al final, Montesinos elogia al difunto. Cervantes dio prueba de la fama y éxito que había alcanzado el episodio, aunque se burló del mismo. Véase Quijote, II, XXII-XXIII.


El sueño de doña Alda
Doña Alda no era la esposa, sino la prometida de don Roldán. El romance, que habla de esposa en el sentido de “desposada” o “prometida en matrimonio”, recoge el episodio en que la joven tiene un sueño de gran dolor y se entera de la muerte del caballero. Para tranquilizarla, su camarera (dama principal) se propone explicar (“soltar”) el sueño de una manera agradable. Al día siguiente, sin embargo, las cartas aclaran con una metáfora violenta (“la caza de Roncesvalles”) la amarga realidad.

II Épicos
La jura de Santa Gadea

En él se funden dos motivos épicos: la jura de Alfonso VI y el destierro del Cid. En 1072, al parecer, los castellanos obligaron al monarca leonés Alfonso VI a que jurase que no había participado en la muerte de su hermano Sancho. 
Alfonso VI
 El segundo motivo tiene que ver con un aspecto del Poema de Mio Cid: la pérdida del favor real ocasiona el destierro del héroe. Rodrigo muestra un carácter arrogante. El desprecio con que trata a los asturleoneses refleja las conflictivas relaciones de estos con los castellanos.

III Históricos

   El Romancero sirvió también para narrar en verso sucesos históricos. Ahora bien, hemos de ser muy cautelosos con la verosimilitud de dichos textos, ya que la literatura nunca ha sido inocente; es decir, las noticias, opiniones o informaciones de un acontecimiento histórico han sido objeto de propaganda en muchas ocasiones, según hemos visto en “La jura de Santa Gadea”. Esto es lo que ha ocurrido con el ciclo sobre el rey don Pedro (1334-1369), quien fue destronado por su hermano (el futuro Enrique II, iniciador de la dinastía Trastamara). Una sangrienta guerra civil entre ambos terminó en los campos de Montiel, donde los dos hermanos lucharon cuerpo a cuerpo.
Muerte de doña Blanca

El romance que sigue se inspira en un suceso del reinado de Pedro I: el asesinato de doña Blanca de Borbón, la esposa legítima del monarca (1361). Al parecer, Pedro se había casado en secreto con María de Padilla, pero luego fue obligado a contraer matrimonio con la princesa francesa (1353), quien tenía dieciséis años. Casi el resto de su vida se la pasó en prisión por orden real. Al comienzo del romance, da la impresión de que el rey habla con Padilla, supuesta instigadora del crimen (en la realidad histórica, sin embargo, María de Padilla ya había fallecido cuando mataron a doña Blanca). Los dos matrimonios mencionados son, probablemente, la boda pública con Blanca y la otra anterior con María.
IV Fronterizos

Los romances fronterizos, variante de los históricos, tratan sucesos reales o legendarios que están ambientados en el entorno de la frontera entre cristianos y musulmanes.
Abenámar
El siguiente cuenta un episodio del reinado de Juan II de Castilla (1405-1454). El romance, que nos ha llegado en varias versiones, relata el diálogo entre el soberano castellano y un moro, Abenámar, a quien pide informes de la situación de Granada. Esta es presentada como bella mujer a la que el rey corteja. Se cuenta asimismo la dificultad para tomar la ciudad y el trato final al que llegan musulmanes y cristianos. Hay bastantes incoherencias geográficas, no es fácil identificar a Abenámar y el final no responde a la verdad histórica.



Conquista de Álora

Se basa en un hecho histórico: la conquista de Álora (1434). Don Diego de Rivera, jefe militar y político de una provincia fronteriza (adelantado), ordenó el asedio de la villa malagueña, que se produjo en domingo. Este dato resulta crucial, porque se consideró la muerte del adelantado como si hubiera sido un castigo divino por haber deshonrado el día santo de los católicos. Un “morico”, armado con una ballesta, lanza contra el adelantado un cuadrillo (flecha de punta en forma de pirámide) y lo atraviesa desde la frente hasta el colodrillo (parte posterior de la cabeza).

V Novelescos
Son numerosos. La temática es muy variada, aunque predominen los de tema amoroso. Unos se basan en fuentes de la literatura europea, otros desarrollan motivos de las leyendas medievales y algunos están relacionados con la poesía árabe.

Don Bueso y su hermana

Recoge un tema muy antiguo que deriva, tal vez, de un poema épico austriaco del siglo XIII. En el romance castellano, del que se conocen dos versiones, una doncella de algo linaje ha sido raptada por los moros y obligada a realizar tareas que no le corresponden. Cuando está lavando, se encuentra con su hermano, aunque no se reconocen. Huyen juntos. Al final, el hermano se da cuenta de que la cautiva es su hermana y exclama alborozado: “Abrid puertas y balcones, ventanas y celosías, que ha aparecido la prenda que lloramos noche y día”.

El infante Arnaldos

Es uno de los romances más misteriosos que se conocen. Ha sido interpretado de maneras muy diferentes: un diálogo entre seres diabólicos, una representación del poder de la música, una simple aventura, una alegoría cristiana, un conjunto de metáforas eróticas… En cualquier caso, el ambiente mágico en que se desarrolla otorga a esta composición enigmática un poder de sugestión enorme.

Conde Olinos

Incorpora motivos de las baladas europeas: el poder sobrenatural del canto, el tema de los amantes perseguidos y el de las metamorfosis continuas. La sustitución de Olinos por Niño se debe, tal vez, a que el primero es nombre exótico, y el segundo comprensible. Aparecen motivos eróticos: dar agua al caballo, la ambientación en la mañana de San Juan... 

Romance del prisionero
En este logrado romance, un prisionero se lamenta de su situación al tiempo que describe el entorno en que florece la primavera. No incluimos la variedad larga, sino una versión corta.

Que por mayo, era por mayo
cuando hace la calor,
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor,
cuando canta la calandria
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van a servir (1) al amor.
Sino (2) yo triste, cuitado (3)
que vivo en esta prisión;
que ni sé cuándo es día
ni cuando las noches son,
sino por una avecilla
que me cantaba al albor (4).
Matómela un ballestero (5):
dele Dios mal galardón.

NOTAS

1. Servir: en el sentido de servicio amoroso. 2. Sino: excepto. 3. Cuitado: desdichado. 4. Albor: amanecer. 5. Ballestero: soldado de ballesta.

Blancaniña

Hay romances novelescos que desarrollan temas muy extendidos en la tradición internacional. En el ejemplo siguiente, el marido regresa inesperadamente y se da cuenta de que su mujer lo engaña con otro hombre.

-Blanca sois (1), señora mía,
más que el rayo del sol;
¿si (2) la dormiré esta noche
desarmada (3) y sin pavor?
Siete años había, siete,
que no me desarmo, no;
más negras tengo mis carnes
que un tiznado carbón.
-Dormidla, señor, dormidla,
desarmado sin temor,
que el conde es ido a la caza
a los montes de León:
rabia le mate los perros
y águilas el su halcón,
y del monte hasta casa
a él arrastre el Morón (4).

Ellos en esto estando,
su marido que llegó.
-¿Qué hacéis, la Blancaniña,
hija de padre traidor?
-Señor, peino mis cabellos (5).
Péinolos con gran dolor,
que me dejéis a mí sola
y a los montes os vais vos.
-Esa palabra, la niña,
no era sino traición.
¿Cuyo (6) es aquel caballo
que allá bajo relinchó?
-Señor, era de mi padre
y enviolo para vos.
-¿Cuyas son aquellas armas
que están en el corredor?
-Señor, eran de mi hermano
y hoy os las envió.
-¿Cuya es aquella lanza (7)?
Desde aquí la veo yo.
-Tomadla, conde, tomadla,
matadme con ella vos,
que esta muerte, buen conde,
bien os la merezco yo.

NOTAS

1. Habla el amante. 2. Si: ¿Quizás? 3. Desarmada: se refiere a la noche, pero debería concordar con el masculino (el amante). 4. Morón: tal vez, aluda al deseo de que lo maten lo moros, pero el pasaje no está claro. 5. Señal del deseo erótico femenino. 6. ¿Cuyo?: ¿de quién? 7. Lanza: símbolo fálico para aludir al amante.

En la tradición oral, se conservan versiones catalanas, portuguesas, castellanas (con manifestaciones en la península y en América) y sefarditas.

Landarico

Recrea una historia que aparece en crónicas latinas, donde se relata la muerte de un rey. El monarca se acerca por la espalda a su esposa, que se halla en el baño. Ella, descuidada, supone que la saluda el paje Landarico, su amante. El rey calla, pero trama su venganza mientras va de caza. Entretanto, la reina se adelanta al marido y contrata a unos esbirros para que asesinen al rey cuando regrese. Posiblemente, la mujer confunde al marido porque tiene el cabello destranzado (destrenzado y esparcido por la cara), lo cual le impediría ver con precisión.


Fontefrida
El título, que indica “Fuente fría”, remite a un simbolismo erótico, pues en la lírica tradicional se utiliza la fuente para señalar un lugar de encuentro amoroso; el agua fría representa el goce erótico. Existen otras interpretaciones. En cuanto a la relación simbólica de la tórtola con la fidelidad, es evidente que se conserva fuertemente en nuestros días, según pone de manifiesto la expresión “parecen dos tortolicos”.


El caballero burlado
Una joven parte de la bien guarnecida Francia en busca de sus padres. Un caballero se presta a acompañarla y la corteja. Ella, para librarse de los requiebros, afirma que es hija de leprosos (“malatos”). El caballero se asusta. Cuando llegan a París, la muchacha se burla del acompañante y descubre su verdadera condición.


VI Clásicos
La tradición clásica (Grecia y Roma) también inspiró muchos romances.
Algunos de ellos, como el que trata de la muerte de  Alejandro Magno, son muy antiguos.
Morirse quiere Alejandro
del dolor del corazón.
Envió por los maestros (1)
cuantos en el mundo son.
Envió por Aristótil (2),
el ayo (3) que lo crió.
El ayo, desque (4) lo supo,
cabalgó y no se tardó:
jornadas de quince días
en cinco las caminó.
Descabalgó de la mula;
cerca del rey se sentó
y tomole por la mano.
Luego el pulso le cató (5).
-¿Qué os parece, maestro,
de este mal que tengo yo?
-A mí parece, señor,
que es gran mal de corazón.
Faced (6) vuestro testamento,
poned vuestra alma con Dios.
NOTAS
1. Maestros: médicos. 2. Aristótil: Aristóteles. 3. Ayo: instructor. Aristóteles (384-322 a.C.) fue preceptor de Alejandro Magno (356-323 a.C.). 4. Desque: desde que. 5. Cató: miró. 6. Faced: haced. El hecho de que se conserve la “f” inicial indica que el texto es anterior al siglo XVI.
VII Bíblicos
Lógicamente, los romances de tema bíblico abundaron en la península Ibérica, aunque la mayoría están compuestos a fines de la Edad Media.
Tamar y Amnón
Recrea la violación de Tamar (hija del rey David) por Amnón, su hermano. En este caso, se ha perdido el origen bíblico y cambian los nombres, la ambientación y el desarrollo argumental.

ROMANCERO NUEVO

   Se denomina "Romancero nuevo" a un conjunto de poemas escritos por los poetas cultos de los siglos XVI y XVII (Cervantes, Lope de Vega, Góngora, Quevedo y otros), los cuales renovaron los temas y los recursos formales. En el siglo XVIII, esta afición decayó, pero resurgió con fuerza en los siglos XIX y XX.
 Lope de Vega (1562-1635) incluyó en sus comedias muchos romances, los cuales le servían para narrar determinados acontecimientos, relatar hechos históricos, etc.
Lope de Vega
  Veamos un fragmento del acto III de Fuenteovejuna: Laurencia ha logrado huir de las garras del comendador y se dirige a los vecinos contándoles el suceso e incitándolos a rebelarse contra Fernán Gómez:

Fuenteovejuna

  Góngora (1561-1627) compuso hermosos romances.
Luis de Góngora
El siguiente (1583), relacionado vagamente con los moriscos o fronterizos, trata de un cautivo cristiano (un forzado que se veía obligado a servir al remo de una galera de un famoso pirata turco, Dragut) que pasa cerca de las costas de Málaga y pide noticias de su esposa al mar. Al final, se descubren seis velas de "la Religión" (barcos cristianos de la Orden de Malta) y el cómitre (jefe de los remeros) ordena remar con fuerza para escapar:

Amarrado al duro banco


ROMANTICISMO


   Ángel Saavedra (1791-1865), duque de Rivas,
Ángel Saavedra, duque de Rivas
publicó en 1840 la primera edición de sus Romances históricos, que constituyen una gran contribución a la poesía romántica que se dedicaba a temas tradicionales y patrióticos. Con términos muy vivos, describe anécdotas de la historia de España: asesinatos, victorias y ejecuciones. En el fragmento siguiente, Rivas imagina el momento en que don Álvaro de Luna, condestable y favorito del rey don Juan II, habla en el tablado (el cadalso) con su escudero y con el paje del príncipe. El condestable (figura semejante a un jefe del ejército) fue decapitado en Valladolid en 1453.

Don Álvaro de Luna

SIGLO XX. GRUPO O GENERACIÓN DEL 98
La tierra de Alvargonzález es un largo romance moderno que incluye muchos temas de Campos de Castilla; especialmente, el cainismo, la situación problemática de España y el carácter de sus habitantes.

Antonio Machado
El poema contiene, además, los elementos líricos habituales de Antonio Machado (1875-1939), que demuestran su gran sensibilidad poética: 
La tierra de Alvargonzález







GRUPO DEL 27

 Véase la entrada sobre la poesía del 27, donde se incluyen seis romances de García Lorca.




Bibliografía:
Flor nueva de romances viejos, ed. Ramón Menéndez Pidal, Madrid, Espasa Calpe, 1993.
Romancero, ed. Paloma Díaz-Mas, Barcelona, Crítica, 1994.
Lope de Vega, Fuenteovejuna, ed. J. M. Marín, Madrid, Cátedra, 1981, vv. 1760-1783.
Antología de Góngora, ed. D. Alonso, Madrid, Gredos, 1980.

2 comentarios:

  1. Bonito el romance del prisionero..

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  2. buenos días soy Carlos Merino de su clase de por la tarde. Tengo dudas de como encontrar ejercicios sobre los lexemas y morfemas (descomposición de palabas). Sipudiera contestarme esta tarde en clase o por esta pagina.

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